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¿Quién eres más allá de tu trabajo?

hace 28 minutos
3 min de lectura

El trabajo puede ocupar una parte importante de tus días. Entre reuniones, pendientes, responsabilidades, metas y preocupaciones económicas, es fácil que poco a poco empieces a definirte por lo que haces, por cuánto produces o por los resultados que alcanzas.


Tal vez te sientes bien contigo misma cuando todo marcha bien, pero cuando cometes un error, recibes una crítica o no alcanzas una meta, comienzas a cuestionar tu valor. En esos momentos es importante recordar que tu trabajo forma parte de tu vida, pero no define completamente quién eres.


Tu identidad comienza en Dios. Antes de cualquier cargo, profesión o reconocimiento, eres una mujer amada y conocida por Él.


¿Tu trabajo se ha convertido en la medida de tu valor?


Si un buen día laboral te hace sentir valiosa, pero un error te hace sentir incapaz, quizá estás permitiendo que tu desempeño tenga demasiado peso sobre tu identidad. Es normal querer hacer bien tu trabajo, pero tu valor no debería subir o bajar según la opinión de un jefe, una evaluación o una meta alcanzada.


Efesios 2:10 nos recuerda que somos obra de Dios. Tu valor existía antes de cualquier título profesional y sigue estando presente incluso en los días en los que no produces tanto como esperabas.


Puedes observar cuánto cambia la manera en la que te ves según tus resultados.
Puedes observar cuánto cambia la manera en la que te ves según tus resultados.

¿Tu cargo dice quién eres?


Puedes ser abogada, empresaria, maestra, enfermera, asistente, emprendedora o desempeñar cualquier otro trabajo, pero también eres hija de Dios, amiga, esposa, madre, hermana y una mujer con dones que van mucho más allá de una tarjeta de presentación.


Los cargos pueden cambiar. Puedes recibir un ascenso, cambiar de empresa, comenzar de nuevo o atravesar una temporada sin empleo. Si toda tu identidad depende de tu posición laboral, cualquier cambio puede sentirse como si perdieras una parte de ti.


No. Tu profesión describe una parte de lo que haces, pero no resume todo lo que eres.
No. Tu profesión describe una parte de lo que haces, pero no resume todo lo que eres.

¿Sientes que debes rendir bien en todas las áreas de tu vida?


También puedes leer nuestro blog MUJERES VICTORIOSAS NETWORK, donde hablamos sobre trabajo, familia, iglesia y cómo aprender a vivir desde la gracia en lugar de la exigencia constante.


¿Cómo evitar que la productividad controle tu vida?


Hay días en los que avanzarás mucho y otros en los que tu energía será diferente. No todo momento libre necesita convertirse en una oportunidad para hacer algo más.


Cuando sientes culpa por descansar, desconectarte o terminar tu jornada sin haber completado cada pendiente, vale la pena preguntarte si estás midiendo demasiado tu valor por lo que produces.


Dios no te ama más en tus días más productivos ni menos cuando necesitas detenerte.


Puedes recordar que descansar también forma parte de una vida saludable y responsable.
Puedes recordar que descansar también forma parte de una vida saludable y responsable.

¿Cómo honrar a Dios con tu trabajo sin convertirlo en toda tu vida?


Colosenses 3:23 nos invita a hacer nuestro trabajo de corazón, como para el Señor. Eso puede reflejarse en tu responsabilidad, honestidad, puntualidad y manera de tratar a otras personas.


Pero honrar a Dios en el trabajo también puede incluir saber cuándo terminar la jornada, cuidar a tu familia, descansar y reconocer que existen otras áreas de tu vida que necesitan atención.


Puedes trabajar con excelencia sin permitir que el trabajo ocupe el lugar de tu identidad.
Puedes trabajar con excelencia sin permitir que el trabajo ocupe el lugar de tu identidad.

¿Quieres aprender a vivir tu fe también en las decisiones pequeñas del trabajo?


Puedes leer nuestro blog ¿Y si me equivoco? Aprende a avanzar con Dios, donde hablamos sobre integridad, hábitos, trabajo, dinero y cómo vivir la fe en situaciones cotidianas.


¿Cómo cuidar tu relación con Dios durante una temporada laboral muy ocupada?


Quizá no siempre tendrás una hora libre para orar o leer la Biblia. Pero puedes comenzar el día con unos minutos de oración, escuchar una reflexión durante el camino al trabajo o detenerte antes de una reunión para pedir sabiduría.


Dios también puede estar presente en medio de tu jornada. No necesitas separar completamente tu vida espiritual de tu vida profesional; puedes aprender a caminar con Él mientras cumples con tus responsabilidades.


Puedes buscar espacios pequeños y reales para volver tu atención hacia Él.
Puedes buscar espacios pequeños y reales para volver tu atención hacia Él.

Eres mucho más que lo que haces


Tu trabajo puede ser importante. Puede darte oportunidades, ayudarte a servir a otros, desarrollar tus dones y sostener económicamente a tu familia. Pero no necesita convertirse en el lugar donde buscas todo tu valor.


Tu cargo puede cambiar. Tu salario puede aumentar o disminuir. Habrá días productivos y otros difíciles. Ninguna de esas cosas cambia quién eres delante de Dios.

Puedes esforzarte, crecer profesionalmente y perseguir nuevas metas sin perderte a ti misma en el proceso.


Antes de ser lo que haces, eres una mujer amada por Dios. Tu identidad no comienza en tu trabajo ni termina cuando cierras la computadora al final del día.

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