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Libres para ser quienes Dios nos creó para ser

hace 3 días
5 min de lectura

A veces podemos pasar tanto tiempo intentando cumplir expectativas, agradar a los demás o demostrar que somos suficientes, que terminamos olvidando quiénes somos realmente delante de Dios.


Podemos sentirnos atrapadas por el miedo, la culpa, la comparación, heridas del pasado o incluso por la idea de que nuestra vida debería verse de cierta manera. Pero Dios no nos creó para vivir constantemente tratando de demostrar nuestro valor.


Ser libres no significa vivir sin responsabilidades ni dificultades. Significa aprender a caminar sin permitir que aquello que nos pesa nos impida vivir el propósito que Dios ha puesto en nuestra vida.


¿De qué cosas necesitas sentirte libre para avanzar?


Tal vez es el miedo a equivocarte, la necesidad de aprobación, una experiencia del pasado o pensamientos que te hacen creer que no eres capaz.


A veces nos acostumbramos tanto a vivir con ciertas cargas que dejamos de reconocer cuánto están influyendo en nuestras decisiones.


Juan 8:36 nos recuerda que si el Hijo nos hace libres, somos verdaderamente libres. Esa libertad también puede comenzar cuando permites que Dios transforme la manera en la que te ves y aquello que has creído sobre ti durante años.


Puedes comenzar identificando aquello que constantemente limita tu manera de vivir, decidir o verte a ti misma.
Puedes comenzar identificando aquello que constantemente limita tu manera de vivir, decidir o verte a ti misma.

¿Cómo dejar de vivir intentando cumplir las expectativas de todos?


Quizá tu familia espera que tomes ciertas decisiones, la sociedad te dice cómo debería verse tu vida y las redes sociales constantemente te muestran lo que otras mujeres están haciendo.


Escuchar consejos puede ser valioso, pero no necesitas construir tu vida únicamente alrededor de la aprobación de los demás.


Antes de preguntarte “¿qué van a pensar?”, puedes comenzar a preguntarte: “¿Estoy caminando en la dirección que Dios está poniendo en mi corazón?”


Puedes recordar que tu propósito no se define únicamente por lo que otras personas esperan de ti.
Puedes recordar que tu propósito no se define únicamente por lo que otras personas esperan de ti.

¿Sientes que siempre estás intentando cumplir con demasiadas expectativas?


También puedes leer nuestro blog ¿Cómo encontrar momentos con Dios en un día lleno de responsabilidades?, donde hablamos sobre maternidad, matrimonio, trabajo, iglesia y cómo aprender a vivir desde la gracia.


¿Puede tu pasado impedirte vivir lo que Dios tiene para ti?


Tal vez todavía cargas culpa por decisiones que tomaste, relaciones que no funcionaron o etapas que desearías haber vivido de otra manera.


Tu historia forma parte de ti, pero no necesariamente determina tu futuro.

Dios puede tomar aquello que has vivido y utilizarlo para formar en ti sabiduría, compasión y una fe más profunda.


Filipenses 3:13-14 nos anima a dejar atrás lo que quedó y seguir avanzando hacia lo que está delante.


Sanar también puede significar dejar de vivir mirando constantemente hacia atrás.


Puede influir en ti, pero no tiene que definir todo lo que viene después.
Puede influir en ti, pero no tiene que definir todo lo que viene después.

¿Cómo saber para qué fuiste creada?


A veces imaginamos el propósito como algo enorme o extraordinario, pero también puedes vivirlo en tu familia, en tu trabajo, sirviendo a otras personas, creando, enseñando, escuchando o simplemente siendo fiel en aquello que tienes delante.


No necesitas descubrir todo el plan de tu vida de una sola vez. Puedes comenzar preguntándole a Dios: “¿Cómo puedo servirte con lo que ya pusiste en mis manos?” Muchas veces, el propósito se va revelando mientras caminas.


Puedes comenzar observando los dones, pasiones, responsabilidades y oportunidades que Dios ya ha colocado en tu vida.
Puedes comenzar observando los dones, pasiones, responsabilidades y oportunidades que Dios ya ha colocado en tu vida.

¿Qué pasa cuando el miedo te impide hacer aquello que sabes que necesitas hacer?


Sentir miedo no siempre significa que estás tomando una mala decisión. A veces simplemente significa que estás saliendo de algo conocido. Tal vez quieres comenzar un proyecto, tener una conversación importante, servir en una nueva área o dar un paso personal que has pospuesto durante mucho tiempo.


2 Timoteo 1:7 nos recuerda que Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio. No necesitas sentirte completamente segura para comenzar; puedes dar un paso pequeño confiando en que Dios caminará contigo.


Puedes aprender a avanzar aun cuando todavía sientas temor.
Puedes aprender a avanzar aun cuando todavía sientas temor.

¿Te cuesta saber si debes seguir esperando o comenzar a avanzar?


También puedes leer nuestros blogs, donde hablamos sobre cómo distinguir entre paciencia, prudencia, temor y falta de confianza.



¿Cómo puede la comparación alejarte de aquello para lo que Dios te creó?


Cuando ves lo que otras mujeres están haciendo, puedes comenzar a pensar que necesitas tener sus dones, sus oportunidades o su estilo de vida para sentir que tu vida tiene propósito. Pero Dios no te creó para convertirte en una copia de alguien más. Tus dones, experiencias y tiempos son diferentes.


En lugar de preguntarte por qué tu vida no se parece a la de otra persona, puedes preguntarte: “¿Qué puedo hacer con lo que Dios me ha dado a mí?” La libertad también llega cuando dejas de competir con historias que nunca fueron las tuyas.


Puede hacerte invertir energía intentando vivir una historia que no te pertenece.
Puede hacerte invertir energía intentando vivir una historia que no te pertenece.

¿Cómo vivir con más libertad en tu relación con Dios?


No necesitas tener una vida espiritual perfecta para ser amada por Dios. Habrá días en los que ores mucho y otros en los que apenas puedas decir unas palabras. También habrá temporadas de claridad y otras en las que tendrás preguntas.


La gracia te permite acercarte a Dios tal como estás. Gálatas 5:1 nos recuerda que Cristo nos hizo libres para vivir en libertad. Tu relación con Dios puede crecer desde el amor y la confianza, no desde el miedo constante a sentir que nunca estás haciendo suficiente.


Puedes dejar de acercarte a Él pensando que necesitas demostrar constantemente que eres suficiente.
Puedes dejar de acercarte a Él pensando que necesitas demostrar constantemente que eres suficiente.

¿Qué puedes hacer para comenzar a vivir con mayor libertad?



Pregúntate:


  • ¿Qué miedo está limitando mis decisiones?

  • ¿Qué expectativa estoy intentando cumplir?

  • ¿Qué parte de mi pasado todavía me define?

  • ¿Me estoy comparando demasiado?

  • ¿Hay algo que Dios lleva tiempo poniendo en mi corazón?

  • ¿Qué pequeño paso puedo dar hoy?


No necesitas transformar toda tu vida de un día para otro.


La libertad también se construye mientras aprendes a reconocer qué necesitas soltar y qué necesitas comenzar.


Puedes empezar soltando una carga a la vez.
Puedes empezar soltando una carga a la vez.

Fuiste creada para vivir desde la libertad, no desde el miedo


Dios no te creó para pasar toda tu vida intentando demostrar que eres suficiente. No necesitas vivir atrapada por las expectativas, los errores del pasado o la comparación. Puedes sanar, crecer, comenzar de nuevo y aprender a usar aquello que Dios ya puso dentro de ti.


Tal vez todavía no sabes exactamente cómo se verá todo tu propósito, pero puedes comenzar siendo fiel en el lugar donde estás hoy. Cuando dejas de vivir intentando ser quien otros esperan, puedes comenzar a descubrir con más libertad la mujer que Dios te creó para ser.

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